Ramón Modesto López Velarde Berumen (Jerez, Zacatecas,
México, 15 de junio de 1888- Ciudad de México, 19 de junio de 1921), conocido
popularmente como Ramón López Velarde, fue un poeta mexicano. Su obra suele
encuadrarse en el modernismo literario. En México alcanzó una gran fama, y
llegó a ser considerado el poeta nacional, su último poema fue "La suave patria"
López Velarde reúne en Suave Patria a la ciudad frívola (Cd. De México) con la poesía rural, de la naturaleza. En esa época predominaba un país rural, casi sin gente en las ciudades.
La poesía de López Velarde gravita sobre algunos temas como
la provincia y el amor. Se establece una difícil tensión entre el catolicismo y
el erotismo, y formalmente son admirables sus imágenes, los encabalgamientos, y
la adjetivación inusitada es su piedra de toque, ‘adjetivación de signo
contrario’ la ha llamado José Luis Martínez. En “La suave patria” se condensan
estos elementos de una manera brillante, aunque desigual.
La sangre devota (1916) y Zozobra (1919) fueron los únicos
libros que publicó López Velarde en vida. Años después se publicaron El
minutero (1923) y El son del corazón (1932) donde aparece “La suave patria”.
En “La suave patria” el título tropieza, al decir de Octavio
Paz, con las características de nuestro ser. Paz refiere que el adjetivo es
impreciso porque “ni nuestra geografía ni nuestra historia ni nuestro
temperamento son blandos, delicados o pacíficos, que eso es lo que quiere decir
suave“. (30). No obstante nuestro premio Nobel matiza su comentario. Concede en
que la realización estética del poema descansa en la traición de la expectativa
del lector sobre un poema cívico. Cada poema suele ir acompañado de este o
aquel procedimiento de acuerdo con el tema que aborda. Por ejemplo a una elegía
le corresponde un tono oscuro acompañado de cierto diseño retórico. En el caso
de los himnos nacionales, el ritmo suele ser dactílico, pues este pie simula
una marcha vehemente (“Mexicanos al grito de guerra”: oo óoo óoo óo). Para
algunos, el verdadero poema desautomatiza al lenguaje, se desvía de la norma
lingüística para producir un efecto de extrañamiento y alcanzar la poesía. Así,
“La suave patria” entrega un poema íntimo, “un poema en voluntario tono menor”
-concluye Octavio Paz:
Diré con una épica sordina:
La Patria es impecable y diamantina.






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